Estos grupos emigran de sus comunidades de origen a otras regiones como la nuestra, donde son contratados temporalmente para realizar trabajos de zafra. Principalmente provienen de los estados de:
· Oaxaca
· Chiapas y
· Veracruz
El fenómeno migratorio de la población jornalera presenta diversas modalidades, el que vivencia nuestro estado es el denominado “migración golondrina”; es decir los trabajadores sólo permanecen una temporada (de noviembre a mayo) y posteriormente regresan a su lugar de origen.
Son aproximadamente de 30 a 35 familias las que viven en los denominados “campamentos agrícolas” y cada familia se compone entre 6 y 8 personas, siendo en su mayoría niñas y niños en edad escolar, que dentro del campamento desarrollan labores domesticas y el cuidado de los hermanos menores.
La experiencia de los niños migrantes al viajar con sus familias para trabajar varios meses en los campamentos agrícolas les permite desarrollar diversos aprendizajes, pero también les impide asistir a la escuela porque no pueden cumplir con el calendario escolar, y además muchos de ellos no cuentan con documentos tales como: actas de nacimiento, CURP o cartillas de vacunación, sólo por mencionar algunos.
Su experiencia escolar ha sido fragmentada, escasa y frustrante, puesto que los cortos periodos que permanecen en la escuela, ya sea de la comunidad de origen o del campamento, no les permiten complementar el ciclo escolar y lograr su promoción a grados superiores.
Así, el gran reto que se ha propuesto la Delegación Quintana Roo, es adecuar la escuela al niño, y no lo contrario. La propuesta educativa que ofrecerá el CONAFE a 150 niños que fueron detectados en 5 campamentos agrícolas:
1.- Álvaro Obregón
2.- Pucté
3.- Sacxán
4.- Carlos A. Madrazo
5.- Sergio Butrón Casas
Se tienen proyectado que para el ciclo escolar migrante 2009-2010 se atenderá a los niños y niñas con el proyecto académico denominado MEIPIM (Modalidad Educativa para Población Infantil Migrante) y que responde a sus necesidades, expectativas, deseos y, a la vez, que se ajusta a sus tiempos y condiciones de vida y trabajo.
Con este primer esfuerzo estaremos llevando una atención escolar adecuada a las características de la población demandante.







